Hoy 22 de Junio es el día que empezó Evangelion, o mejor dicho, en el
que la trama de la serie japonesa de animación Neon Genesis Evangelion
da inicio. Neon Genesis Evangelion es una serie que rompió todo lo
establecido, no sólo en la animación japonesa (“anime”), sino también en
la ciencia ficción; pero lo mejor de todo es que lo hizo partiendo de
la base de los clásicos.
Tal vez por eso Evangelion se ha convertido a su vez en un clásico,
aunque no es amado por todo el mundo, y la polémica le sigue por donde
vaya hasta la actualidad. Neon Genesis Evangelion cuenta la historia de Shinji Ikari,
un chico normal y corriente que se ve obligado a montarse en un robot
gigante para salvar el mundo de los ataques de monstruos. Dicho tal
cual, el argumento es el mismo que el de Mazinger Z o cualquier otra serie de robots y monstruos (“Kaiju”).
El día que empezó Evangelion es una buena excusa para recuperar un clásico de la animación
Pero si llegamos con esa mentalidad, la serie nos comerá
vivos. Evangelion no es lo que parece, e incluso el primer capítulo es
muy engañoso; aunque está bien dirigido, no hay nada que lo separe de
otras series. Entonces llega el segundo capítulo, y empiezas a pensar
que esta no es la serie de robots de tu infancia.
En particular, el uso constante de referencias bíblicas (por si el título no era una pista suficiente) y la violencia en ocasiones extrema y muy gráfica
dejaron marcados a millones de personas en todo el mundo. En España
incluso llegó a emitirse en horario infantil en algunas cadenas
autonómicas, para escándalo de los padres. Evangelion había engañado
hasta a los que ganaban dinero con él.
Pero debajo de la sangre y de las frases que no cobrarían sentido
hasta más adelante, había algo más. Como una dirección tremenda por
parte de Hideaki Anno, o una banda sonora con música
clásica pero que aportaba también sus propias melodías que se han
quedado grabadas en nuestras mentes. Pero sobre todo, debajo quedaba una
historia de un adolescente y sus preocupaciones, de la tormentosa
relación con su padre, de su sexualidad reprimida y de la diferencia
entre un adulto y un niño.
También había ciencia ficción, y de la buena. Evangelion fue
estrenada en 1995, así que el futuro de 2015 no era tan lejano pero esto
le sirvió a sus creadores para mezclar elementos contemporáneos con
otros ficticios, como Tokyo-3, la nueva capital de
Japón capaz de esconder sus edificios bajo tierra y convertirse en un
campo de batalla cada vez que llega un monstruo.
Evangelion terminó como empezó, con gran polémica por un capítulo
final que nadie entendió y que necesitó de una película(a la que
siguieron más que volvieron a contar la historia de otra manera).
Neon Genesis Evangelion no es una serie para todo el mundo, pero
sigue siendo uno de los mejores ejemplos de cómo la animación japonesa
puede usar lo antiguo como referencia para crear algo nuevo y atrevido, y
también una de las series que demostró que eso de los “dibujitos
animados” no era sólo para niños.
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